Como ocurre en otros países europeos, en Holanda, la bebida nacional es la cerveza.  La más popular y la que más se consume en los Países Bajos es la pilsener: es una cerveza rubia, con abundante espuma y que debe servirse ¡bien fría! Aparte de este tipo encontramos otros que, aunque no son tan conocidos, también son muy apreciados: la “Witbier”: cerveza de trigo turbia y, “Bokbier”: de color tostado, dulce y típica de invierno.

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Las marcas más conocidas son Heineken, Amstel, Bavaria… la lista es larguísima! Porque la cerveza holandesa se ha ganado su fama internacional. En Amsterdam, por ejemplo, el mundo de la cerveza es en sí una cultura, de hecho, allí está la fábrica de Heineken donde puedes vivir todo el proceso de elaboración de la cerveza.

Actualmente Holanda es el tercer fabricante de cerveza a nivel mundial.

No puedes dejar de probar unas de las cervezas más famosas ¡¡La Trappe!!

Las cervezas trapenses (en francés: bières trappistes) son cervezas elaboradas en monasterios trapenses, aunque de forma oficial únicamente se fabrica cerveza trapense en nueve de los 171 monasterios (en diciembre de 2012). En Bélgica hay seis de ellos, los otros se encuentran en los Países Bajos, Austria y Francia.

Estas cervezas son generalmente turbias, de fermentación alta, con la excepción de La Trappe Bockbier que es una lager fuerte. Deben ser preparadas respetando los criterios definidos por la Asociación Internacional Trapense si quieren poder llevar el logo «Authentic Trappist Product» (ATP), emitido por esa asociación.

La orden trapense tiene su origen en el monasterio cisterciense de La Trappe, Francia. Existieron varias congregaciones cistercienses durante muchos años, y cerca de 1665 el abad de La Trappe sintió que la regla de los cistercienses se estaban relajando. Así que introdujo unas nuevas reglas estrictas en la abadía (incluyendo que únicamente se pudiera beber agua) y nació la Estricta Observación. Desde entonces, se han suavizado varias normas de la Orden.

En el siglo XIX, la cerveza fue elaborada en monasterios franceses siguiendo la Estricta Observación y más tarde fue introducida en los monasterios belgas. Los trapenses, como muchos otros religiosos, elaboraban cerveza para poder sufragar su labor. Muchos de los monasterios productores fueron destruidos durante la Revolución Francesa y las Guerras Mundiales. Entre ellos, el trapense fue el más activo: había al menos seis productores trapenses en Francia, seis en Bélgica, dos en los Países Bajos, uno en Alemania, uno en Austria y posiblemente en otros países.

La creciente popularidad de las cervezas trapenses a lo largo del siglo XX ha hecho que empresas cerveceras sin escrúpulos ni conexión con la Orden, etiqueten sus cervezas como “trapenses”. Para proteger su renombre y la autenticidad de sus productos, los trapenses registraron las marcas de sus cervezas y crearon la Asociación Internacional Trapense.

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